Vertigo: Black Orchid


A estas alturas ya no es sorpresa, pero la publicación de los comics de Televisa en nuestro país es bastante desastrosa, en especial la línea de Vertigo.
Pasan periodos de hasta más de 6 meses entre algunos tomos de sus publicaciones, como Swamp Thing, Preacher y Y The Last Man.
Sin embargo, la única constante en la publicación ha sido la obra de Neil Gaiman llamada Sandman, pues la colección principal está a punto de llegar a su último tomo.
Eso quiere decir que al menos la obra de Gaiman se vende bien, por lo que prestan mejor atención a sus publicaciones.
Y no es la única obra de Gaiman con la que nos han sorprendido, ya que en la línea Marvel tuvimos la grandiosa 1602 y en los especiales semanales recibimos Books of Magic.
Por eso no es gran sorpresa que ahora llegue otra de las primeras obras del autor, tratándose de la mini-serie de Black Orchid que creó en 1989.
Junto a Dave McKean, los creadores de esta mini-serie tomaron a un personaje no tan conocido de la mitología de DC Comics, y la convirtieron en algo bastante diferente.
La historia comienza en un momento difícil para la heroína: se ve atrapada por la red de criminales que buscaba derrocar. Pero seguramente la protagonista encontrará la forma de escapar...
...o al menos eso es lo que pasaría en un comic de superhéroes normal. Pero Gaiman no es nada normal, y junto a su compañero McKean no tardan en redefinir las reglas del comic de superhéroes, pues Black Orchid muere bastante rápido al inicio de su propia historia.
Pero la aventura no terminará ahí, ya que al conocer el origen de Black Orchid, también conoceremos cierta capacidad que volverá a engendrar una consciencia de quién era, aunque en un cuerpo diferente y con la mente fracturada por el trauma de la muerte.
Así, la nueva Black Orchid se encontrará intentando definir quién es y quién fue, para ver qué le deparará al futuro, junto a su hermana que fue creada con la misma tecnología que ella.
La búsqueda de la heroína la llevará a explorar su pasado, que tendrá conexiones con otros personajes muy conocidos de DC. 
El toque etéreo del arte de McKean encaja perfectamente con la historia de Gaiman, ya que juntos crean una obra llena de misterio, en la que nos sentimos parte de la búsqueda de la protagonista en su confuso pasado y origen. Un arte lleno de realismo, pero que también ilustra de manera perfecta los toques fantásticos que la historia necesita.
Perseguida por más de un villano, pero también ayudada por un conocido héroe, la aventura de Black Orchid no es nada convencional, pero está llena de sentimientos y emociones que se transmiten en la narración y el arte.
Los colores juegan un papel demasiado importante en la narrativa visual del título, y McKean hace lo propio perfectamente para llevarnos a lo largo del viaje junto a la protagonista desde lugares grises y peligrosos, hasta paisajes llenos de color y vida verde.
Al ser una de las primeras obras de Gaiman, uno podría pensar que todavía estaría buscando su estilo y su voz en el medio. Pero no es así, ya que la historia de Black Orchid es tan buena como cualquiera del autor, y vemos que ya tenía bastante definido el estilo que lo caracteriza, y que su talento era una apuesta segura para la editorial que lo vería crear posteriormente su máxima obra: Sandman.
En resumen, Black Orchid es una lectura obligada para todos los fanáticos del medio, ya que muestra cómo la convencionalidad puede ser un obstáculo para contar historias, pero es un obstáculo que se puede superar y traer consigo resultados maravillosos y llenos de genialidad.
Con una presentación de pasta suave que compila los tres números de la serie, es el formato ideal para adquirir la historia y disfrutarla. No hay duda que la obra de Gaiman ya es bastante histórica, y tenerla en la colección de cada uno en este formato es un gran regalo por parte de la editorial. Ojalá hubieran elegido la misma presentación para Books of Magic, pues se disfruta más y le da el honor que se merece a la historia y a la obra de Gaiman y McKean.

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