Panini: Supercrooks #2

El último tomo de SuperCrooks que incluye los números 3 y 4 de los números originales llegó a puestos de periódicos esta semana. La ronda final de los Super Villanos empieza explicando a quién le van a robar, mientras disfrutan de las comodidades del hotel y el clima cálido, le cuentan a Johnny Bolt lo ocurrido con Danny Dubrovny, aun viejo delincuente que le pidió dinero a The Bastard y sufrió las consecuencias fatales de engañarlo. Un montón de cabezas explotaron en ése transcurso. Una vez terminado, el plan toma curso: Kasey y uno de los hermanos Diesel visitan la mansión de The Bastard con la charada de pedirle dinero para una máquina del tiempo, una vez dentro, platican con él intentando convencerlo de aportar la donación, pero no le parece interesante y les pide que se retiren, pero no sin antes hacer una pequeña parada en el baño. Como era de esperarse, la parada al baño formaba parte del plan para obtener los planos de la casa e identificar el objetivo: Un maletín sin fondo con todas las ganancias de The Bastard. Johnny entrega los disfraces y prepara el plan en curso, plan que, a mi parecer, es un poco fofo y sin chiste, prácticamente pudieron haber entrado tocando el timbre nada más. Kasey, después de realizar su parte del plan, se va al aeropuerto, donde es interceptada y capturada por Praetorian, guardaespaldas de The Bastard.

El cuarto y último tomo comienza con la invasión a la mansión y eliminación de los guardias de seguridad, donde de nueva cuenta no pasa nada realmente relevante. Todo esto mientras The Bastard lleva a Kasey a la mansión para interrogarla. Cuando los Crooks llegan a la bóveda se encuentran con un inconveniente: La sierra molecular. Un ridículo artefacto que corta a todo aquel que no coincida con el ADN de The Bastard, prueba que los hermanos Diesel deciden tomar, ya que sus extremidades pueden regenerarse, dejando a su paso un tiradero de extremidades cercenadas. Una vez con el maletín en las manos hay muerte, peleas, daño cerebral severo, salidas del clóset y el típico recurso de explicar qué pasó con cada quien una vez terminado el trabajo. Lo mejor es cómo Johnny hace que The Bastard no vaya tras de ellos como lo hizo con Drubovny y cobra una vieja venganza de paso.

Supercrooks no es lo mejor de Millar, pero vale la pena leerlo y tenerlo entre nuestras colecciones.

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